Eusebio Sempere: siguiendo a la luz en soledad

La familia de Eusebio Sempere nunca tuvo gran cosa. Poseían un pequeño taller artesanal de muñecas de cartón, lo cual por supuesto ayudó al desarrollo del joven en las artes plásticas. Este desarrollo se vio lógicamente influido por una lesión en su ojo derecho, que afectó permanentemente a su visión de la profundidad espacial. Estudió artes en Valencia, en la escuela de Artes y Oficios, y después en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, obtuviendo allí en 1948 el título de profesor de dibujo.

Ese mismo año obtuvo la beca del Sindicato Español Universitario para viajar a París, donde aprendió sobre las Vanguardias y se alojó en la Casa de España, junto a Eduardo Chillida y Pablo Palazuelo. Conoció allí a Paul Klee, Wassily Kandinsky, Henri Matisse, Piet Mondrian y Georges Braque.

A su vuelta realizó su primera exposición, en la Galería Mateu, de unos gouaches semiabstractos que tuvieron más bien poco éxito. De hecho, el pintor hablaba de esta época como un momento oscuro en su carrera. Volvió a París y participó en el V Salón de Otoño junto a Auguste Herbin. Es el mismo año en el que conoció a Loló Soldevilla, con quien tuvo una relación tortuosa antes de destruir gran parte de su obra de aquellos años.

Se configura por completo en el expresionismo en el año 1953. En 1955 presentó su serie de Relieves Luminosos (unas cajas de luz con varios planos en el interior, paralelos y con formas geométricas recortadas) en el XI Salon des Réalités Nouvelles, donde su decisión de entregar en mano copias del Manifiesto de la Luz fue mal acogida por los otros artistas concentrados.

En 1961 realiza una exposición en el Ateneo de Madrid, donde comenzarían sus éxitos y su etapa más española, especialmente en cuanto al colorido que utiliza en sus composiciones. En 1963 y 1966 viajó a Estados Unidos, tomando allí contacto con nuevas tendencias artísticas (el pop, el minimalismo, el Fluxus), y expuso en la Schaefer Gallery, además de en el Moma. También expuso en Italia y Japón, y se especializó en la serigrafía como técnica artística. En sus últimos años su interés recayó en la escultura, los movimientos cinéticos y la luz. Según sus propias manifestaciones, sus esculturas eran «pinturas en tres dimensiones o anti-esculturas», piezas de hierro o acero de depurada técnica y síntesis geométrica, móviles o giratorias, colgantes o sobre peanas o plataformas.

Falleció en 1985 después de una enfermedad degenerativa, habiendo recibido dos años antes el Premio Príncipe de Asturias de las Artes.  Su obra se conserva en instituciones y museos como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Museo de Arte Moderno de Barcelona, el Museo de Arte Abstracto de Cuenca, el Fogg Museum de la Harvard University, el Museo de Arte Moderno de Nueva York, el Museum of Modern Art, en Atlanta; el Museo de Hamburgo, la Fundación Juan March, en Madrid, el Museo de la Universidad de Alicante, Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA), y el Museo de la Solidaridad Salvador Allende en Chile.

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