Yayoi Kusama: una niña japonesa inmersa en sus Infinity Rooms

«Mi arte es una expresión de mi vida, en particular de mi enfermedad mental«. Yayoi Kusama.

El 22 de marzo de 1929, en Matsumoto (Nagano), nacía una de las más prolíficas artistas y escritoras japonesas: Yayoi Kusama. Su familia se encontraba situada en el alfiz medio-alto de la sociedad japonesa, gracias a su negocio del comercio de semillas, y Kusama pronto desarrolló sus instintos artísticos y creativos. Estudió Nihonga, el más clásico estilo japonés de la pintura, en 1948, aunque es algo que nunca cuajó del todo en ella. Había vivido, con apenas 16 años, el horror de la segunda Guerra Mundial y de las bombas de Hiroshima y Nagasaki, algo que ayudaría a desencadenar más adelante graves problemas psiquiátricos en la artista.

Aún siendo muy joven se enamora de las dinámicas de los lunares, un motivo que se repetirá constantemente a lo largo de toda su vida artística. Pronto se aventuró en el estudio del avant-garde que inundaba Japón desde su cuna, América y Europa, llegando a presentar su obra en varias exposiciones individuales en Matsumoto  y en Tokio. No tardó en seguir el amor por sus pinturas, buscando al tiempo huir de la misógina sociedad japonesa de los 50, y mudarse a Estados Unidos, donde terminó yendo a parar a Nueva York y siendo influenciada por el expresionismo abstracto que reinaba en el lugar en aquella época.

Abandonó pronto la pintura, oscilando hacia medios como la escultura y la instalación: sus obras se exponían en los mismos espacios que las obras de grandes del momento como Andy Warhol, George Segal, Donald Judd,… Después, en los años sesenta, Kusama se incorporó a las filas del movimiento del arte pop, generando incluso películas como Kusama Self-Obliteration, un film que le impulsó a la fama a nivel mundial. Mientras tanto, seguía experimentado con la pintura oversize, la escultura, la instalación, el happening,… en definitiva, todo medio de expresión artística al que pudiera acercarse.

Su vuelta a Japón no tuvo lugar hasta el año 1973, cuya escena le decepcionó profundamente. Como es hasta cierto punto lógico, el Japón de los 70 presentaba unas técnicas y una sociedad artística mucho más tradicional y atrasada que Nueva York en los 70. Viendo la escasa salida que podía ofrecerle a su obra en este contexto, su rol en el panorama artístico varió y se convirtió en marchante de arte, aunque su éxito tampoco duró mucho.

Más adelante, a raíz de este fracaso en la vuelta a su hogar, tuvo serios problemas psiquiátricos, llegando a internarse voluntariamente en un hospital psiquiátrico en 1977 donde continúa viviendo a día de hoy. Aún así, continúa siendo una prolífica artística y escritora. En sus trabajos podemos ver discursos de género inmersos en los movimientos minimalistas, surrealistas, pop y del expresionismo abstracto, con altos contenidos autobiográficos y de contenido psicológico y sexual.

En los 80 empieza a exponer a nivel mundial, en museos como el Museo de Bellas Artes de Calais, y posteriormente la Bienal de Venecia en 1993, donde presenta Jardín de Narcisos, una obra influenciada por Lucio Fontana. Kusama no estaba invitada a la Bienal, pero Fontana se ocupó de que ella pudiera montar la instalación, que se compone de 1.500 globos de plástico metalizado, con dos carteles: «Narcissus Garden, Kusama» y «Your Narcissium For Sale». Cada globo se vendía por un dólar y halagadores comentarios, en definitiva: una venta barata de narcisismo puro, generando así una fortísima crítica al arte y su posición como objeto.

Yayoi Kusama

Yayoi Kusama en el Jardín de Narcisos, instalación creada para la Bienal de Venecia de 1993

Pero sin duda sus creaciones más conocidas son sus Infinity Mirrored Rooms, que fueron de hecho el centro de la retrospectiva del Museo Hirshhorn de Washington en 2017. Consisten en habitaciones llenas de espejos, formas y luces, buscando transmitir una serie de sensaciones, tanto de paz y color como de soledad y terror: todo lo que la mente de Kusama le genera a la propia artista.

Yayoi Kusama

Infinity Mirrored Room – Phallis Field (1965). © Yayoi Kusama.

Su obra ha estado expuesta en retrospectivas en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, el Museo Whitney de Arte Estadounidense y la Tate Modern. Podemos decir también que su obra ya aparece en el mercado secundario, siendo subastada una de sus obras en Christie’s Nueva York por 5.1 millones de dólares, precio récord para una artista viva.

En septiembre de 2017 abrió el Museo Kusama de Tokio, un edificio de cinco plantas que se ha dedicado por completo a la obra de Yayoi Kusama.

 

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