KAWS: grandes ventas, gran fenómeno

Brian Donnelly (más conocido como KAWS) nació en Nueva Jersey, cursando sus estudios en la Escuela de Artes Visuales neoyorquina, con especialidad en Ilustración, en 1996. Uno de sus primeros trabajos fue para Disney, como animador independiente, en películas como 101 Dálmatas. Comenzó a dedicarse al arte del graffiti, primero en Nueva Jersey y después en Nueva York, especialmente modificando graciosamente la publicidad de las paradas de autobuses y cabinas telefónicas, así como, ya a finales de los 90, realizar tiradas limitadas de juguetes realizados en vinilo. Sus colaboraciones con Original Fake se hicieron asiduas, y Japón fue uno de sus puntos fuertes de ventas con un juguete limitado por semana. Participó también con A Bathing Ape, Undercover y Kung Faux, y diseñó tablas de snow para Burton y zapatillas para Nike y Vans. En 2010 participó junto a Dos Equis creando una edición limitada de botellas.

 

 

Pero es noticia recientemente por la brutal venta de su The KAWS álbum por 14,8 millones de dólares en Sotheby’s Hong Kong, venta que en palabras de Llucià Homs «no vale esta desproporcionada cantidad de dinero» pero «este mercado a veces se toma licencias». Y es que ya sabemos que en el mundo del graffiti y el street art, lo que vale es la exclusividad, la moda y, en cierto modo, la demanda de ciertos objetos exclusivos y realmente difíciles de encontrar.

Hablemos de números. Han sido 14,8 millones de dólares, mientras que en Art Basel Hong Kong Skarstedt presentó To be titled, una obra del propio año en el que nos encontramos, por 450.000 dólares. Homs lo compara con el Basquiat de los 110,5 millones, otra barrabasada que a veces ocurre en las subastas y que si bien es motivo de alegría y alborozo para muchos, a veces también trae a los expertos del mercado por el camino de la amargura.

 

 

Pero hablando de estas ventas, también cabe destacar que el Basquiat tenía nombre y apellido (del comprador, claro), no así este KAWS cuyo comprador permanece en esas sombras que tanto gustan en el mundo del arte. Por las redes sociales se dedujo, sin ningún tipo de confirmación por Sotheby’s más que unos emojis de corazoncitos, que pudo haberla comprado Justin Bieber: este colgó una imagen de la propia obra, sin ningún pie de foto, en su cuenta de Instagram. A esta publicación respondió KAWS con varios iconos que conllevan agradecimiento y Sotheby’s con corazoncitos.

Por el momento, KAWS encuentra obra propia en las evening sales de Sothebys’s y Christie’s en Nueva York en mayo. Buena catapulta al top subastero.

Fuente: Llucià Homs

 

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