Entrevista a Alfonso de la Torre: elegido para el catálogo razonado de Fernando Zóbel

Hoy traemos una entrevista muy especial con Alfonso de la Torre, reputado crítico de arte español y creador de los catálogos razonados de artistas como Manolo Millares, Manuel Rivera o Pablo Palazuelo, y que se encuentra ahora mismo gestando el catálogo razonado de Fernando Zóbel.

Alfonso de la Torre. Fotografía realizada por Carlos Schwartz.

Bloque I: Zóbel como artista

Pregunta: Como crítico de arte encargado de realizar su catálogo razonado, ¿cómo definiría la obra de Zóbel para alguien ajeno al mundo del arte?

Respuesta: Zóbel, artista. Comencemos. Autor de un corpus artístico portador de un espíritu reflexivo, inmerso en el intenso estudio de la pintura de todos los tiempos, haciendo compatible el oficio de pintar, tan estudioso, con un hondo contenido sensible. Abordando obras diferenciadas del resto de los artistas de su tiempo, imágenes donde indaga sobre la transferencia de numerosas sensaciones que suscita su encuentro emocionante con el paisaje, la naturaleza, ciertos momentos que quedaron, inefables, en su conciencia. Un cierto dietario es su pintura: lugares, instantes, personas, gestos o bien, encuentros con pintores (de todos los tiempos) o momentos artísticos que le conmocionaran.

P: Zóbel llegó a España en los 50 con el bagaje de Manila y Nueva York, ¿qué aportó novedoso a la corriente de artistas con los que convivió? Antonio Saura, Gustavo Torner, Martín Chirino, Manuel Millares, Manuel Rivera, Manuel Mompó, Luis Feito, Gerardo Rueda, Lucio Muñoz, Rafael Canogar, Antoni Tàpies, Pablo Serrano, Eusebio Sempere, Manuel Viola…

R: El encuentro de Zóbel con una exposición de Rothko organizada por The Art Institute of Chicago, presentada más tarde en el Museum of Art de Providence, de la Escuela donde estudiaba en Rhode Island, la RISD, al comienzo de 1955, fue un hecho decisivo en su vida de pintor, llevaba por título Recent Paintings by Mark Rothko, y fue lo que, en sus palabras, le “lanzó al abstracto”. Él siempre había destacado también que su encuentro y uso de la fotografía le permitió abandonar la representación.

Era un tiempo en donde Zóbel había vivido tiempo en los Estados Unidos, por sus estudios en Harvard, frecuentando luego a los artistas de la llamada Escuela de Boston. Llegó a conocer a Jackson Pollock y Lee Krasner y se encontró, también, ya en los sesenta, con Mark Rothko. Como he señalado a veces y luego volveré a citarlo, fue fundamental el encuentro con Alfonso Ossorio, artista y coleccionista relacionado con el contexto internacional vinculado al Art Brut. Él le dio en los cincuenta un consejo que cumplió a rajatabla: no dejes que te detengan. Claro, cuando tocando los sesenta llega a España, y queda inmerso en nuestro arte, su experiencia y conocimiento de la pintura internacional era infinitamente superior al de la mayoría de los jóvenes artistas que iniciaban su camino entonces, a la par que extendió entre estos su conocimiento. Conocimiento y generosidad, el conocimiento ha de ser democrático, lo es verdaderamente si se expande a los otros.

Carbeca. Fernando Zobel

Carbeca, de Fernando Zóbel,  se vendió este año en Ansorena por 260K€

P: ¿Qué peso tiene su obra y qué  calidad tiene la misma frente a la de otros miembros de El Paso?

R: Como es sabido, la historia del arte no se mueve por rankings. Subrayando también que el aspecto grupal, algo lógico en aquel tiempo que Adorno llamó “la era de los manifiestos”, no justifica igual calidad pictórica entre los integrantes de los colectivos, no todos los pintores de “El Paso” eran de la misma calidad, algunos fueron extraordinarios y otros han quedado sepultados por la historia. Frente al informalismo, y la exaltación de la conciencia crítica, Zóbel se movía en un contexto de lo que entonces se llamaba abstraction lyrique, una pintura de gesto mas con un hondo componente de reflexión, y sus impulsos como artista estaban tamizados a través de un profundo estudio de las formas. Mirando también la épica silenciosa espacialista y con aquella permanente mención al mundo de la historia de la pintura, y del arte en general, sucederá en la trayectoria de Zóbel explícitos recuerdos o diálogos, conversaciones con pintores de todos los tiempos, a veces incluso mencionados crípticamente. Elementos visuales compuestos de una indeterminación fundamental que otorga a su quehacer un cierto paralelismo con la obra abierta, una pintura que crea pero que plantea la duda sobre lo concluido, lo que está y podría concluirse, la restricción decidida de lo pintado que genera entonces la apertura del campo de posibilidades interpretativas que contemplen las recíprocas relaciones entre los signos, variables, en permanente mutabilidad las diversas lecturas que ese mundo de signos y formas puede ofrecer a quien contempla.

Zobel, pintor

                      Cortesía Ayala Foundation

P: Además de pintor, Zóbel fue coleccionista, impulsor del Museo de Cuenca, flâneur… ¿aparte de los pinceles que destacaría de su «otra obra”?

R: Todo fue, sí, vertiginoso, pues su inmersión en el mundo de avanzada de la pintura internacional de su tiempo sucedió en tres décadas desde su llegada a España a finales de los años cincuenta. A su compleja tarea como artista hemos de sumarle otros actos que deben calificarse como creativos, no se puede entender de otra forma la decisión de emprender una colección y la concepción de un Museo entre una comunidad de artistas, a lo que hubieron de unirse las gestiones diversas, burocráticas y museísticas, una suma de ilusiones capaz de crear nuestro primer museo democrático en una pequeña ciudad anclada en el pasado, devenido desde entonces referencia internacional el Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca (1966). Una colonia de artistas, como aquellas que surgieron en Norteamérica pienso, por qué no, en Greenwich Village o en Yaddo, en Saratoga Springs, saludos a John Cheever, cantor del río Charles en Boston, como nuestro artista. Zóbel fue generador de sueños que ha quedado demostrado nos cambiaron las ideas, atravesándonos una y otra vez, alterando el color de nuestra mente.

P: La etiqueta de «pintor filipino» frente a la de «precursor del abstracto español» ¿ha sido mala para que su figura sea más conocida para el gran público? ¿O esto se explica por otros factores?

R: En mi opinión, hay mayor peso de su posición determinante en el mundo del arte de nuestro tiempo, en la corriente abstracta, y su carácter de catalizador de este movimiento que de “pintor filipino”. No se entendería el arte del siglo veinte en España sin su figura. Nació en Filipinas, siendo de origen español, pasó su tiempo en España e, infatigable viajero, en el mundo. Fue el ciudadano del mundo, el más cosmopolita de aquella generación inefable de artistas.

P: ¿Qué otros aspectos destacaría de la biografía de Zóbel? ¿ O de su carrera?

R: Como he señalado en ocasiones fue una vida plena, intensa…ahora llega a mi memoria aquel epitafio del poeta O’Hara, vivió una vida lo más variada posible: entre pintura o dibujos, grabados, fotografías, artistas de su tiempo o del pasado, museos y exposiciones, obras de arte, amistades, conferencias, viajes, lecturas o colecciones. Viendo, mas no sólo siendo testigo pues ejerció también de intérprete del mundo pasado y el palpitante en derredor. Difícil con esta palabra y este hoy, acercarnos a ese existir intenso capaz de completar en apenas tres décadas un pleno vivir de pintor, inmerso en una infinita curiosidad que abarcaba ámbitos diversos, entre ellos la arqueología o el conocimiento musical y su práctica. Imposible seguir también su ansia lectora, tanto de crítica o ensayo artístico como en la poesía y novela clásica. Merecería esto un estudio aparte.

Bloque 2: El mercado de Zóbel

 

P: El mercado de Zóbel (al menos el secundario) parece despegar a principios del siglo XXI con récords de ventas principalmente en Filipinas y China, aunque con importantes ventas en España (la última este 2019 en Ansorena por 260.000€). ¿Hay alguna explicación? ¿Influyen más las exposiciones, la presencia en Bienales, etc. o la etiqueta de «pintura filipina»?

R: “Parece” no, la obra de Zóbel se sitúa en el mercado en altos niveles de cotización. Pero, en términos generales, lo principal es su calidad como pintor y su personalidad íntegra, en el sentido de ser una personalidad compacta en torno al arte. Su altura como pintor es lo que el mercado, a la larga, certifica con los precios. La explicación a los precios quizás tenga que ver con la incorporación y el auge del mercado asiático al contexto internacional. Junto a ello, se ha dicho y se dirá, su pintura permanece entre nosotros, recordada en proyectos expositivos y publicaciones, una de las cuales significativa será la edición de su Catálogo Razonado, un proyecto en el que trabajo junto a Rafael Pérez-Madero en colaboración con la Ayala Museum y Ayala Foundation, Fundación Juan March, Fundación Azcona y la familia del artista. Del interés que suscita valga también como ejemplo su presencia reciente en la anterior Bienal de Venecia o el hermoso poemario del joven Samir Delgado, “Jardín Seco”, que acabo de prologar. En ese sentido, para el Catálogo Razonado es emocionante saber el fuerte compromiso existente con ese legado zobeliano y que, entre todos, se impulse el Razonado, esencial para el corpus de un artista. Es un proyecto de extraordinaria complejidad, que estará editado en algo más de un año. Los grandes museos internacionales custodian su obra, a la par que el reconocimiento se ensancha (baste recordar también el hermoso reciente proyecto sobre los encuentros Zóbel y Chillida para la galería Mayoral de Barcelona, que ha exhumado numeroso material inédito). Los coleccionistas incorporan obras de Zóbel a sus colecciones.

P: Como usted mismo explica «Los grandes museos internacionales custodian su obra, a la par que el reconocimiento se ensancha (baste recordar la presencia de su obra en la última Bienal de Venecia, o un proyecto en el que trabajamos sobre los encuentros de Zóbel y Chillida para la galería Mayoral de Barcelona). Los coleccionistas incorporan obras de Zóbel a sus colecciones.» ¿Por qué otros miembros del Paso o coetáneos a Zóbel han tenido una mayor consideración hasta ahora?

R: Esta pregunta ya está respondida. No todos los integrantes de “El Paso” han tenido idéntica consideración: los hay más y los hay menos. Y algunos “coetáneos” han desaparecido de la historia del arte, ya lo dijimos antes. A la par que, también, algunos coetáneos están inmerecidamente silenciados. La pintura española es de extraordinaria calidad y el tiempo pondrá las cosas, como ha sucedido siempre, en su sitio.

P: La próxima publicación del Catálogo Razonado: ¿qué efecto tendrá en el mercado mundial? 

R: Como ya se dijo, a principios de 2015, la Fundación Azcona, Ayala Foundation Inc., la Fundación Juan March y los herederos de Fernando Zóbel firmaron un convenio de colaboración para la elaboración y edición del catálogo razonado de pinturas del artista. El catálogo, que será una edición conjunta de las tres instituciones, abordará, como se citó, el censo de las aproximadamente dos mil pinturas realizadas por Zóbel a lo largo de su trayectoria artística. El desarrollo del proyecto conlleva las tareas de localización, identificación, fotografiado y catalogación de la obra y tiene por objeto disponer de una fuente de información veraz y documentada acerca del trabajo del artista. Realmente, permítaseme, quien responde trabaja por la obra de un artista y el Mercado del Arte, para este asunto, me queda algo más lejano.

Como señalé en cierta ocasión, todos los catálogos razonados son un trabajo complejo. Tarea solitaria y con un punto melancólico: reconstruir una vida de artista que ya no está. En este caso algo más difícil, pues el reto incluía representar cómo la presencia energética de Fernando Zóbel, la complejidad y amplitud de intereses de su persona y el artista, permitiría comprender nuestro tiempo artístico. El Catálogo Razonado, recuerda la vida de un artista y su fin, cierre del ciclo, siempre es así, el de las personas comunes, y el de los grandes artistas, otras ficciones no han de tener lugar, permítaseme. La vida creativa de los aristas queda cerrada con su muerte y a la luz del final se comprende el principio, un saludo Eliot.

Bloque 3. El  Zóbel empresario

P: Zóbel provenía de una familia acomodada, tenía chófer, y compraba obras de artistas como Feito: ¿esa imagen de «rico» pudo tener un efecto negativo en su consideración de artista?

R: Confesaré que la vida personal de los artistas, a veces muy interesante en sus episodios más oscuros, queda borrada cuando estoy delante de uno de sus cuadros. No pienso en el carácter excesivo de Pollock, es un ejemplo, cuando estoy delante de “White Light” en el MoMA.

Lo que sí sabemos es que la posibilidad de vivir en un ordinario mundo de opulencia era tajantemente negada por Zóbel. Renunció a ello desde su juventud. Aquí debemos ejemplificar con su obligada tentativa en los estudios de Derecho en Harvard, tras los estudios de Filosofía y Letras, por insistencia familiar y como temprana vía de salida del trabajo empresarial en Manila, mas su presencia en la escuela de leyes fue efímera, concluida en la primavera de 1950, abandono hecho con firmeza. Apenas fueron unos meses tras los cuales llegó una liberación personal y un primer paso hacia la marcha definitiva. Alfonso Ossorio fue responsable en aquel tiempo de aquel consejo que citamos y que Zóbel pareció cumplir con presteza: “no dejes que te detengan”. Como he señalado en otra ocasión, ese encuentro con Ossorio tuvo que resultar una conmoción, salir Zóbel de la mansión de Ossorio, “The Creek” con la cabeza en llamas.

P: Su labor como coleccionista y promotor de la apertura de un museo en esa época gris de España, son de una gran modernidad y conceptos muy actuales. ¿Era Zóbel un adelantado a su época? ¿Esas motivaciones eran intelectuales, intrínsecas a su personalidad o tenía también una visión empresarial heredada de su familia?

R: Es fácil explicar: compatibilizando su ser de artista y coleccionista, a pesar de un cierto aire ausente, Zóbel fue siempre consciente de la extraordinaria calidad de nuestra pintura, -el arte que era coleccionado allende, internacionalmente, entre la indiferencia oficial, como escribió-, permitiéndole expandir su personalidad como coleccionista de aquel tiempo, en una labor de un fuerte componente moral. A la par que ejerciendo su oficio de extraordinario pintor con ahínco, en tanto establecía un único objetivo: la actividad artística. Su dedicación al arte, con extrema intensidad, sería divisa en las siguientes décadas. Inmerso en los viajes, pinta, anota o escribe, apunta citas que le conmueven, fotografía, establece relaciones con el sistema del arte de su tiempo, nacional e internacional, todo ello sin dejar de construir su colección aquellos años de tal forma que, concluyendo 1962, es sabido, el artista-coleccionista está buscando una sede física para crear un Museo, algo que sucederá en el segundo semestre de 1963. El reconocimiento de la pertenencia de Zóbel al mundo artístico español quedará refrendado cuando Juana Mordó inaugure su galería en 1964 en Madrid.

P: Juguemos un poco. Si Zóbel hubiera nacido en Estados Unidos, ¿su figura sería equiparable a la de…?

R: Su figura es ya equiparable a la de cualquiera de los grandes artistas de aquella generación. Es poco conocido y lo hemos descubierto recientemente, Rothko visitó una de sus exposiciones en Estados Unidos y alabó la calidad del trabajo de Zóbel. Le devolvía la visita que había trastornado por completo a Zóbel, aquel año 1955.

P: Su herencia pictórica parece bien gestionada por la Fundación March, ¿qué planes hay de exposiciones relevantes para los próximos años? ¿Hay nuevos museos interesados en tener obras de Zóbel? ¿Alguno español?

R: Me temo que el interés por su pintura hace más difícil la incorporación de obras suyas a nuevas colecciones museísticas. El Museo de Boston hizo, recientemente, una hermosa exposición y sabemos del mucho interés por el artista. Su legado es gestionado impecablemente por diversas instituciones. En España la Fundación Juan March ha desarrollado un papel determinante, en especial en lo relativo a la memoria del artista: sus Cuadernos y biblioteca, y su legado podríamos decir inmaterial, ha sido extraordinariamente cuidado. Pensemos también en la conservación extraordinaria del Museo de Arte Abstracto Español. Algo parecido se puede decir de Ayala Foundation, en Makati y finalmente, la importancia de la familia del artista, junto a la labor desarrollada por Rafael Pérez-Madero.

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A propósito de Alfonso de la Torre.

Es especialista en el tiempo de creación del Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca y en la figura del filipino Fernando Zóbel. Ha comisariado diversas exposiciones sobre este particular: El grupo de Cuenca (Sala de las Alhajas; Caja de Madrid, Febrero – Abril de 1997); El grupo de Cuenca (Casa del Cordón, Caja de Burgos, Burgos, 30 Abril-27 Junio 1998 y Parque de la Ciudadela, Pamplona, 3-26 Julio 1998) y Cuenca: Cuarenta años después (1964-2004). La poética de Cuenca (Ayuntamiento de Madrid-Centro Cultural de la Villa, Madrid, Noviembre 2004–16 Enero 2005). Colaboró también en el desarrollo de la exposición La ciudad abstracta. 1966: El nacimiento del Museo de Arte Abstracto Español (Fundación Juan March-Museo de Arte Abstracto Español, Cuenca, 2006) y Fernando Zóbel. 50º aniversario: 1966-2016 (Galería Juana de Aizpuru, Madrid, 2016).

Es autor de numerosos textos monográficos sobre Zóbel y el grupo de Cuenca, entre otros: “¿Pero hubo alguna vez un grupo de Cuenca?” (Caja de Madrid, Madrid, 1998, pp. 55-73); “El grupo de Cuenca” (Revista Guadalimar, Madrid, junio de 1998, p. 22); “Cegadora belleza” (Caja de Burgos, Burgos, 1998, pp. 11-21); “La poética de Cuenca: Una forma (Un estilo de pensar)” (Ayuntamiento de Madrid, Madrid, 2004, pp. 11-62). Escribió “Fernando Zóbel, secreto espejo de recuerdos” (Cultural Rioja, Logroño, 1998). Sobre este autor ha comisariado: “Zóbel-Chillida: Crisscrossing paths” (Galería Mayoral, Barcelona, 2019).

Especializado en la realización de Catálogos Razonados, es especialmente reconocido en este ámbito, siendo autor del “Catálogo Razonado de Pablo Palazuelo” (2015), el más reciente, ha compilado su obra poética o reconstruido su tiempo en París: “Paris: 13 rue Saint-Jacques (1948-1968)” (2009-2010). Ha sido autor también de los Razonados de Manolo Millares (2004) y Manuel Rivera (2009). Actualmente concluye junto a Rafael Pérez-Madero la realización del “Catálogo Razonado de pinturas de Fernando Zóbel”, por encargo de la Ayala Foundation, Fundación Juan March y Fundación Azcona, en colaboración con la familia del artista.

Ha impartido conferencias sobre el particular en diversas ocasiones:

  • La abstracción española desde el Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca”: Museo de Arte Moderno de Bogotá; Centro Colombo Hispano-Americano, Medellín; Museo de Arte Moderno de Medellín; Universidad de los Andes, Bogotá; Universidad Nacional de Colombia, Medellín; Universidad de Antioquia, Medellín (1995) y Fundación Ludwig, La Habana (1999).
  • El grupo de Cuenca”, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid, 10 y 17/XI/2003.
  • Nuestro primer Museo democrático. El Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca”, Universidad Internacional Menéndez y Pelayo-UIMP, Santander, 28/VI/2016.

Participó en la mesa redonda: “Retrato y memoria de Fernando Zóbel” (4/VI/2009), en el Museo de Arte Abstracto Español, con motivo del XXV aniversario de la muerte de Fernando Zóbel (1984-2009). Intervino en el programa monográfico “Documentos RNE”, en torno al pintor Fernando Zóbel (23/I/2010). Invitado por La Sorbonne al Coloquio Internacional “Le travail du visible”, pertenece a la International Association of Art Critics (AICA).

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