Edward Hopper

Edward Hopper fue un artista pictórico estadounidense del período modernista, se especializó en el retrato urbano y el estilo denominado “Realismo americano”. Nació en Nyack, 22 de julio de 1882 y falleció en Nueva York el 15 de mayo de 1967. Fue un pintor estadounidense, célebre sobre todo por sus retratos de la soledad en la vida estadounidense contemporánea. Fue uno de los principales representantes del realismo del siglo XX. A pesar de que durante gran parte de su vida su obra pictórica no recibió la atención de la crítica ni del público y se vio obligado a trabajar como ilustrador para subsistir, en la actualidad sus obras se han convertido en iconos de la vida y la sociedad moderna. Creció en un hogar matriarcal de clase media en el estado de Nueva York. Desde muy temprano ambos progenitores estimularon el desarrollo artístico del niño, facilitándole el material de su gusto para aprender y realizar sus trabajos.

A la edad de 17 años Hopper comenzó a estudiar pintura por correspondencia, lo que pronto derivó en su ingreso a la New York School of Art con William Merrit Chase y Robert Henri. En 1906 realizó varios viajes a Europa, y desde muy pronto se interesó por la cultura y el arte europeos, en París experimentó con un lenguaje formal cercano al de los impresionistas, en especial de la obra de Edgar Degas y de Manet. Después, en 1907, viajó a Londres, Berlín y Bruselas. El estilo personal e inconfundible de Hopper, formado por elecciones expresivas precisas, comenzó a forjarse en 1909, durante una segunda estancia en París de seis meses, llegando también a pintar en Saint-Germain y Fontainebleau. Las vanguardias y los movimientos más contemporáneos como el modernismo o el cubismo parecían interesarle muy poco.

Con todo ello y a pesar de haber hecho muchos viajes a Europa para continuar formándose y pintando, Hopper se diferenció enormemente de los artistas de su entorno, el estilo final que adoptó en nada se parece a los clásicos que estudió, ni a los pintores que le rodearon, sino que propuso una pintura en extremo novedosa, cercana al realismo, las escenas de ciudad, cafés, recintos cerrados y paisajes con significado.

Adquirir fama no fue fácil para Hopper, en innumerables ocasiones acudió a su gran destreza como ilustrador, para trabajar tanto para editoriales como para atender encargos puntuales. Aunque no disfrutaba de esta técnica, sin duda la práctica de ella le trajo enormes beneficios en cuanto a su destreza como dibujante. Desde 1910 residió de forma permanente en Nueva York, en su casa de Washington Square, que sólo abandonaba durante sus estancias veraniegas en Nueva Inglaterra, desde 1930 siempre en Cape Cod, donde se construyó una casa.

En 1924 se casó con Jo Nivison, quien no sólo posó para él en numerosas ocasiones, sino que además elaboró durante toda su vida un detallado registro de su obra. Su producción artística es relativamente escasa, ya que fue un pintor de ejecución lenta y pausada. En un primer momento se relacionó con la denominada “American Scene”, un grupo heterogéneo de artistas que compartían un mismo interés por los temas propios de América, pero pronto Hopper desarrolló su personal estilo pictórico. Su carácter taciturno y sus formas austeras tuvieron un fuerte reflejo en su obra, que se caracteriza en su conjunto por la simplificada representación de la realidad y por la perfecta captación de la soledad del hombre contemporáneo. A través de su pintura nos acercamos a la América de la Gran Depresión, que para él simbolizaba la crisis de la vida moderna.

El tratamiento cinematográfico de las escenas y el personal empleo de la luz son los principales elementos diferenciadores de su pintura. Aunque pintó algunos paisajes y escenas al aire libre, la mayoría de sus temas pictóricos representan lugares públicos, como bares, moteles, hoteles, estaciones, trenes, todos ellos prácticamente vacíos para subrayar la soledad del personaje representado. Por otra parte, Hopper acentúa el efecto dramático a través de los fuertes contrastes de luces y sombras. El éxito conseguido con una exposición de acuarelas en 1923 y otra de lienzos en 1924 hicieron de Hopper el autor de referencia de los realistas que pintaban escenas estadounidenses. Su vocación artística evolucionó hacia un fuerte realismo, que resulta ser la síntesis de la visión figurativa unida al sentimiento poético que Hopper percibe en sus objetos.

A través de imágenes urbanas o rurales, inmersas en el silencio, en un espacio real y metafísico a la vez, Hopper consigue proyectar en el espectador un sentimiento de alejamiento del tema y del ambiente en el que está inmerso bastante fuerte por medio de una esmerada composición geométrica del lienzo, por un sofisticado juego de luces, frías, cortantes e intencionadamente «artificiales», y por una extraordinaria síntesis de los detalles. La escena aparece casi siempre desierta; en sus cuadros casi nunca encontramos más de una figura humana, y cuando hay más de uno lo que destaca es la alienación de los temas y la imposibilidad de comunicación resultante, que agudiza la soledad.

Hacia 1930, fruto del aislacionismo, aumentó considerablemente su fama, aunque su fortuna crítica comenzó a crecer verdaderamente a partir de su muerte, en 1967, cuando empezó a ser reconocido como uno de los grandes maestros del arte del siglo XX y no sólo como un ejemplo de la pintura realista americana. En 1933 el Museo de Arte Moderno de Nueva York le consagró la primera retrospectiva, y el Whitney Museum la segunda, en 1950. Hopper falleció el 15 de mayo de 1967 en su estudio neoyorquino, cerca de Washington Square.

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Las obras de Hopper son descriptivas y muy pensadas en cada detalle: iluminación, personajes, sicología y entorno. Reacio a responder preguntas sobre él y su arte, al ser preguntado en una ocasión dijo: “La respuesta a todo está en el lienzo…”.

Se puede encontrar una gran variedad de sus obras en el portal de arte Todo Cuadros.

https://www.todocuadros.es/hopper/

Estudiante de Máster de Tasación de Obras de Arte y Antigüedades. Graduada en Conservación y Restauración de Bienes Culturales por la ESCRBC de Madrid.

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