¿Dónde estás, Salvator?

La polémica ronda, una vez más, la recientemente descubierta obra de Leonardo da Vinci. Si de por si su historia ya da para película, entre sus ventas por precios irrisorios en los albores del siglo XX y su millonario ascenso a la fama en 2017 por 450 millones de dólares, ahora ha desaparecido. En su día, salió a la luz entre bombo y platillo que sería entregada (al menos, en régimen de préstamo) a la nueva sede del Louvre en Abu Dhabi. Y lo esperábamos con ansias, conste, ya que no todos pudimos acudir a las citas alrededor del globo de su campaña de marketing, pero teníamos esperanzas en poder viajar a la ciudad del lujo en los próximo quince años.

Hace nada, Kenny Schachter, especialista en mercado del arte, nos desveló las penas y amarguras: el cuadro, comprado por Bader bin Abdullah bin Farhan al Saud, ministro de Cultura de Arabia Saudí, para el príncipe heredero Mohamed Bin Salman, fue trasladado en avión con grandes medidas de seguridad y fue instalado en su yate Serene. Es decir, ahora nuestro querido Leonardo descansa en el probablemente yate más caro del planeta. Y no hace falta más que referirnos al reciente artículo de El País sobre el peligro que tiene ser una obra de arte en un yate

 

Yate Serene, de Mohamed Bin Salman, príncipe saudí propietario del Salvator Mundis

 

Fue adquirido en otoño de 2017, en una venta mediática como pocas otras, y desde entonces creíamos que aparecería expuesto en Abu Dhabi en septiembre de 2018. Cual fue nuestra sorpresa al ver que, a dos semanas de la presentación de la exposición, esta se cancelaba sin ofrecer ninguna explicación plausible. Schachter, por su parte, en su entrevista a Artnews en la que desvela estos datos, dice que «La obra fue encontrada hecha jirones, dividida en cinco partes que fueron unidas durante el proceso de restauración. ¿Qué daño podría hacerle un poco de agua salada?» en un tono marcadamente sarcástico que muestra el desdén que nos representa a todos.

 

Salvator Mundis, de Leonardo da Vinci, antes de ser subastado por 450 millones de dólares

 

Y es que parece que el príncipe saudí ha decidido, de manera unilateral, mantener el Salvator Mundis consigo y presentarlo en su proyecto Al-Ula, como la guinda del pastel. Se trata de un proyecto inmerso en unas ruinas nabateas, que pretenden convertirse en los próximos años en un centro del turismo cultural mundial dentro de las nuevas actualizaciones culturales de Mohamed Bin Salman.

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